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La plata no alcanza: Cae el consumo en Rosario y la inflación no afloja

La plata no alcanza: Cae el consumo en Rosario y la inflación no afloja

Con una suba del 3,6% en marzo en Santa Fe, comerciantes advierten un escenario “gravísimo” marcado por la pérdida de poder adquisitivo y cambios en los hábitos de compra.

El consumo en Rosario continúa en retroceso tanto en comercios de cercanía como en supermercados, en un contexto donde la inflación muestra cierta desaceleración pero no logra recomponer el poder adquisitivo. Referentes del sector describen una situación “gravísima”, con ventas en caída sostenida, aumento del endeudamiento y cierres de locales.

Según el último informe del Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC), el Índice de Precios al Consumidor de Santa Fe registró en marzo de 2026 una suba del 3,6% mensual, con un acumulado del 9,3% en el primer trimestre y un 32,7% interanual . A pesar de estos niveles, el impacto sobre el consumo sigue siendo negativo.

Ventas en retroceso y consumo restringido

Desde el Centro Unión de Almaceneros de Rosario, su referente Juan Milito advirtió que la caída del consumo se profundiza mes a mes. “Hay productos que hoy se venden a la mitad que hace cuatro años”, señaló, al tiempo que remarcó un cambio estructural en los hábitos: compras más pequeñas, frecuentes y orientadas a lo indispensable.

El fenómeno se acentúa hacia la segunda mitad del mes, cuando muchos consumidores ya no logran sostener su nivel de gasto. “A partir del día 15 o 20, directamente no alcanza el sueldo”, describió.

Entre los rubros más afectados aparecen bebidas, productos enlatados y artículos de primeras marcas, que pierden terreno frente a opciones más económicas o directamente dejan de consumirse.

Inflación en alimentos y presión sobre el ingreso

El informe del IPEC muestra que el rubro alimentos y bebidas subió un 4,2% en marzo, por encima del nivel general , con fuertes incrementos en carnes (hasta 9% en algunos cortes) y productos básicos de consumo diario. Esta dinámica impacta directamente en el gasto cotidiano de los hogares.

A su vez, otros rubros como transporte (4,1%) y servicios también presionan sobre el presupuesto familiar, reduciendo aún más la capacidad de consumo.

Supermercados: Consumo amesetado y menor rentabilidad

Desde la Cámara de Supermercados de Rosario, Sergio Casinerio coincidió en que el consumo se mantiene “amesetado”, sin señales de recuperación. Según explicó, las paritarias quedan por detrás del costo de vida, lo que limita cualquier mejora en la demanda.

En este contexto, los consumidores modificaron sus hábitos: dejaron de realizar compras grandes, priorizan ofertas puntuales y migran hacia productos más económicos. También se registra un cambio en la dieta, con menor consumo de carne vacuna y mayor presencia de pollo, cerdo, harinas y pastas.

Más uso de crédito y aumento del fiado

Otro dato que preocupa al sector es el crecimiento del financiamiento informal. El uso de tarjetas de crédito se volvió una herramienta para “estirar” el ingreso, mientras que en los comercios de cercanía crece la lista de fiados.

“Se traslada el problema hacia adelante, pero la situación de fondo no cambia”, advierten desde el sector, donde también señalan que muchos comerciantes replican ese endeudamiento con proveedores.

Un escenario sin señales de recuperación

La combinación de inflación persistente, ingresos rezagados y caída del consumo genera un efecto dominó sobre toda la cadena comercial. A esto se suma la reducción de promociones, ante la imposibilidad de sostener descuentos por parte de bancos y empresas.

“El mercado necesita sincerarse, porque así no se puede sostener”, indicaron desde el sector supermercadista, donde ya se observan procesos de ajuste, reconversión e incluso salida de operadores.

En este escenario, el consumo —uno de los principales motores de la economía— continúa debilitado, sin señales claras de recuperación en el corto plazo.

Informe del IPEC – Marzo 2026

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