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La construcción no repunta y preocupa el empleo en Rosario

La construcción no repunta y preocupa el empleo en Rosario

El sector de la construcción atraviesa un momento crítico en Rosario y a nivel nacional, sin señales claras de recuperación en el corto plazo. Así lo advirtieron referentes de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) durante el 147° Consejo Federal de la entidad, realizado en Puerto Norte, donde coincidieron en que la actividad sigue deprimida, con menor nivel de inversión, caída del empleo y un escenario de fuerte incertidumbre.

El diagnóstico del sector es contundente. Según expusieron durante el encuentro, entre 2023 y 2024 se perdieron alrededor de 120.000 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos. Si bien en los últimos meses la actividad dejó de caer, lo hizo en un nivel considerablemente más bajo: se mantiene cerca de un 25% por debajo de los picos registrados en años recientes.

No vemos ninguna expectativa de repunte en el corto plazo”, remarcaron desde Camarco, al describir un escenario donde la construcción continúa sin motores claros de reactivación. La paralización de la obra pública nacional aparece como uno de los factores centrales, a lo que se suma la debilidad de la inversión privada y las dificultades para acceder al crédito hipotecario.

Un sector clave que no logra arrancar

La construcción es históricamente uno de los principales dinamizadores de la economía, por su capacidad de generar empleo y traccionar múltiples actividades asociadas. Sin embargo, en el contexto actual no logra cumplir ese rol.

Desde el sector señalan que la obra pública nacional prácticamente dejó de impulsar la actividad, mientras que el sector privado no alcanza a compensar ese retroceso. En particular, la construcción de viviendas continúa limitada por la falta de financiamiento accesible, lo que restringe tanto la demanda como el desarrollo de nuevos proyectos.

Aunque en el último tiempo se otorgaron créditos hipotecarios, el volumen sigue siendo insuficiente para generar un impacto significativo en el mercado. En este escenario, la recuperación aparece condicionada a cambios macroeconómicos que todavía no se concretan.

Rosario apuesta a la obra pública para sostener el nivel de actividad

En contraste con este panorama, el intendente de Rosario, Pablo Javkin, planteó durante la apertura del encuentro una estrategia basada en la inversión pública local como herramienta para sostener la actividad y el empleo.

El mandatario aseguró que la ciudad, en conjunto con la Provincia, está ejecutando en 2026 una inversión de 247 mil millones de pesos en obra pública, lo que definió como “el plan más importante de los últimos 50 años”.

Como ejemplo concreto, detalló que este año se están realizando 730 cuadras de pavimento, muy por encima del récord histórico de 120. Además, destacó una serie de medidas orientadas a facilitar la actividad del sector, como la eliminación de tasas municipales —incluidas 12 vinculadas directamente a la construcción— y la simplificación de trámites para habilitaciones y proyectos.

“Cuidamos mucho los recursos, somos austeros y tenemos las manos limpias. Cuando no se roba, se hace”, afirmó Javkin, al subrayar la importancia de la transparencia y la eficiencia en la gestión pública.

Menos impuestos y menos trabas para incentivar la construcción

El intendente también hizo foco en la necesidad de reducir costos y burocracia para fomentar la inversión. En ese sentido, remarcó la eliminación de 42 tasas municipales y anticipó nuevas medidas para agilizar procesos administrativos que, según indicó, demoraban durante meses el avance de obras.

Además, cuestionó el rol del Estado en algunos controles que, a su entender, generan obstáculos innecesarios para el desarrollo del sector.

Debate por el financiamiento de la obra pública

Otro de los ejes planteados por Javkin fue el esquema de financiamiento de la infraestructura a nivel nacional. El intendente señaló que una parte importante del precio de los combustibles corresponde a impuestos que no se traducen en inversión en las ciudades.

Según explicó, un 33% del valor del combustible está compuesto por tributos nacionales que no regresan en forma de obras. En ese marco, planteó la necesidad de rediscutir el destino de esos recursos para fortalecer la inversión en infraestructura, transporte y vivienda.

Cambios demográficos y nuevos desafíos urbanos

Más allá de la coyuntura económica, el jefe del Ejecutivo local también puso el foco en transformaciones estructurales que impactarán en el desarrollo urbano. Entre ellas, destacó el envejecimiento de la población.

Rosario pasará de tener un 15% de personas mayores de 65 años en 2022 a un 30% proyectado para 2040, lo que obligará a repensar el diseño de las ciudades, la movilidad y la infraestructura.

“Tenemos que construir pensando en cómo cambia la gente y en las nuevas necesidades que eso genera”, planteó.

Un escenario que sigue atado a la macroeconomía

Pese a los esfuerzos locales, desde el sector empresarial insisten en que la recuperación de la construcción depende de variables macroeconómicas clave, como la inversión pública nacional, el acceso al crédito y la estabilidad económica.

Por ahora, el panorama es claro: la actividad dejó de caer, pero sigue lejos de una recuperación sostenida. Mientras algunas ciudades intentan sostener el ritmo con recursos propios, el sector en su conjunto continúa sin señales firmes de despegue.

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