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Economía

Empresarios y gremios trazaron en Rosario una agenda productiva

Referentes de la industria, el comercio y el movimiento obrero se reunieron este jueves en Rosario para analizar el deterioro de la actividad económica y comenzar a construir una agenda común. CAME, ADIMRA, FISFE y la CGT pusieron en marcha una mesa de diálogo que buscará avanzar hacia un programa productivo con alcance nacional.

El encuentro, denominado “Argentina Produce: Diálogo que construye”, se realizó en la sede de la Asociación Empresaria de Rosario (AER) y convocó a cerca de 500 dirigentes empresarios, sindicales y políticos. La actividad fue planteada como el primer capítulo de una iniciativa que sus organizadores pretenden replicar en distintos puntos del país.

Ricardo Diab, presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), puso el foco en la distancia entre los indicadores macroeconómicos y la situación que atraviesan las pequeñas y medianas empresas. "Si todos los que estamos acá estamos preocupados por lo mismo, quiere decir que algo no está funcionando", sostuvo. El dirigente remarcó que las pymes todavía no perciben los beneficios del ordenamiento macroeconómico.

La industria puso números a la crisis

El presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), Elio Del Re, describió uno de los indicadores más preocupantes del sector: la industria metalúrgica trabaja con apenas el 39% de su capacidad instalada, una situación que sintetizó al señalar que "seis de cada diez máquinas están paradas".

Desde la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), Javier Martín advirtió que las dificultades podrían profundizarse durante la segunda mitad del año. Entre las señales que observan las empresas mencionó especialmente que se multiplican las demoras dentro de la cadena de pagos, una situación que afecta el funcionamiento cotidiano del entramado productivo.

Jorge Sola, cosecretario general de la CGT, también trazó un diagnóstico crítico y aseguró que durante mayo se registró un saldo neto equivalente al cierre de 73 pymes por día. Para el dirigente, la magnitud del escenario obliga a superar las respuestas sectoriales y avanzar hacia un programa que pueda ser discutido con la dirigencia política.

"Frente a esta crisis tan grande no hay solución desde el gremialismo sino desde la política; el año que viene es una oportunidad", afirmó Sola, al ubicar el encuentro dentro de una construcción que busca llegar al debate público con propuestas vinculadas con producción, desarrollo y trabajo.

La crisis contada desde una fábrica

Uno de los momentos de mayor impacto se produjo sobre el final de las exposiciones, cuando un empresario del sector autopartista pidió la palabra y relató la situación que atraviesa su fábrica. Entre lágrimas, explicó que la empresa podría cerrar en dos meses por la falta de demanda y el avance de productos importados desde China.

"El mercado de reposición lo perdimos porque entran productos a precios irrisorios y el de las terminales automotrices está en crisis como todo el sector", señaló. La firma, con dos generaciones de trayectoria y antecedentes exportadores, debió realizar por primera vez ajustes importantes de personal.

El testimonio condensó buena parte de las preocupaciones expresadas durante la jornada. "Este encuentro es muy bueno pero no sé si podemos aguantar un año más", planteó ante el auditorio.

Reclamos y una agenda común

Las críticas hacia la política económica nacional también aparecieron en las intervenciones de los representantes industriales. Martín cuestionó las descalificaciones dirigidas al sector y respondió a expresiones recientes del ministro de Economía. "Muchos callaron cuando hace poco el ministro de Economía nos trató de tarados, pero debe tener en cuenta que somos unos tarados a los que nos gustan estos desafíos", afirmó.

El titular de FISFE definió a la economía actual como "hemipléjica", al considerar que existe un grupo reducido de actividades en expansión mientras otros sectores vinculados con el empleo y el mercado interno atraviesan dificultades. Reconoció las oportunidades vinculadas con el petróleo, el gas y la minería, pero reclamó programas productivos con sustentabilidad institucional, económica y social.

Del Re coincidió en la necesidad de vincular el crecimiento de los sectores exportadores con el desarrollo industrial. "Todos los que estamos acá queremos una Argentina con todos, no con un pedacito", expresó, y planteó que el desafío consiste en lograr que la expansión de actividades como Vaca Muerta se traduzca también en demanda para las fábricas nacionales.

Diab, en tanto, rechazó una supuesta contradicción entre comercio e industria y destacó el impacto que la producción manufacturera tiene sobre otras actividades. "Sabemos quiénes son los que nos compran, no nos da lo mismo comprar productos en cualquier lado, preferimos que sean nacionales", aseguró.

Un programa para llevar a la política

Sola explicó que la CGT trabaja en un programa de cinco puntos que pretende incorporar al debate público y consideró a Rosario como el punto de partida de una construcción entre empresarios y trabajadores. El objetivo, señaló, es avanzar hacia un nuevo acuerdo que coloque nuevamente a la producción y al empleo como ejes del desarrollo.

Aunque los organizadores evitaron partidizar el encuentro, las exposiciones dejaron claro que el horizonte político también forma parte de la discusión. La intención es que las propuestas surgidas de esta articulación puedan llegar a los espacios de decisión en un escenario en el que el calendario electoral de 2027 comienza a ocupar un lugar creciente dentro del debate económico nacional.

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