El atraso en el pago de alquileres de vivienda comenzó a crecer en Rosario y encendió una señal de preocupación entre los corredores inmobiliarios. Según José Ellena, vicepresidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Santa Fe Sede Rosario (COCIR), la mora residencial pasó de niveles cercanos al 3% o 3,5% a alrededor del 5%.
«El panorama es complicado. Estamos notando que la mora se está ampliando, sobre todo en el tema residencial. Generalmente, en lo que es vivienda, no teníamos un gran atraso. Ahora, de un promedio que estábamos en un 3 o un 3,5%, ahora estamos en un 5%», explicó Ellena.
El dirigente vinculó el incremento con las dificultades que atraviesan los hogares para sostener sus gastos mensuales. «El poder adquisitivo del trabajador, que es generalmente el que alquila, está cada vez más difícil para afrontar gastos corrientes», señaló. A ese cuadro sumó los despidos y distintas situaciones laborales irregulares que, según indicó, terminan afectando la capacidad de pago de los inquilinos.
Cuándo se considera que un alquiler está en mora
Ellena explicó que, en la práctica del sector, el atraso comienza a considerarse mora cuando vence el segundo mes sin que el pago anterior haya sido regularizado. A partir de ese momento el propietario puede intimar al inquilino o avanzar con un reclamo extrajudicial, aunque remarcó que los corredores intentan evitar esas instancias.
«Generalmente los corredores inmobiliarios estamos muy lejos de eso. Siempre estamos a favor de una negociación, un convenio, un acuerdo de pago y, en un caso extremo, coordinar una mediación para algún convenio de desocupación con plazo», sostuvo.
También planteó que el incumplimiento no debe interpretarse, en términos generales, como una conducta especulativa. «Quien está en esta situación de mora no es que lo busque ni que esté especulando. Llega a esta situación debido a la mala situación económica», afirmó. Según Ellena, el inquilino residencial históricamente presenta un buen nivel de cumplimiento y los atrasos prolongados suelen aparecer en situaciones económicas más complejas.
Los datos relevados por el propio Colegio ya habían mostrado señales en esa dirección durante el primer semestre. En una encuesta realizada entre el 22 de mayo y el 1 de junio entre 261 matriculados de la segunda circunscripción, los corredores informaron que administraban 46.985 contratos, de los cuales el 84% correspondía a viviendas. El 43% de los consultados señaló haber tenido que rescindir contratos por imposibilidad de pago durante el primer cuatrimestre, aunque esas rescisiones representaron alrededor del 1,12% de la cartera total relevada.
El mismo estudio indicó que, al momento de la consulta, el 90% de las administraciones de vivienda registraba el cobro total del alquiler correspondiente a mayo. También mostró una extensión de los tiempos necesarios para concretar nuevas reservas: la mitad de los matriculados estimó entre uno y dos meses, mientras que dos años antes la mayoría señalaba plazos inferiores a un mes.
El segmento comercial también muestra dificultades
El escenario se extiende a los alquileres comerciales, donde Ellena señaló que las dificultades se observan desde hace más tiempo. Al considerar conjuntamente los contratos residenciales y comerciales, la mora se ubica actualmente cerca del 9%, de acuerdo con su estimación.
El deterioro también aparece en la ocupación de locales. El relevamiento semestral realizado por COCIR junto con el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional de Rosario determinó que la vacancia comercial alcanzó el 12,5% en junio de 2026, 1,8 puntos porcentuales por encima de diciembre de 2025. El estudio abarcó 9.618 locales distribuidos entre el Área Central, centros comerciales a cielo abierto y shoppings.
La situación no es homogénea dentro de la ciudad. En el Área Central, la proporción de locales vacíos fue del 13,4%, mientras que en el microcentro llegó al 15,1%. Los centros comerciales a cielo abierto mostraron una vacancia del 10,9% y los shoppings, del 6,4%.
Para Ellena, los distintos indicadores convergen en una misma dificultad económica. «Son números que no hacen más que reflejar que la economía en sí está en niveles muy bajos y con una carga impositiva y locativa importante», sostuvo.

