Una construcción subterránea quedó expuesta mientras avanzan los trabajos de renovación en la Plaza de la Cooperación, ubicada en Mitre y Tucumán, en el centro de Rosario. El hallazgo se produjo en el terreno donde durante décadas funcionó el histórico Mercado Norte, aunque con la información disponible no es posible determinar todavía a qué período corresponde la estructura ni cuál fue exactamente su función. Las imágenes difundidas muestran amplios sectores bajo el nivel actual del suelo, con paredes de mampostería, ladrillos, losas, vigas y restos de distintas intervenciones constructivas.
El descubrimiento habría comenzado a partir del movimiento inusual de uno de los árboles de la plaza. Al avanzar sobre ese sector apareció la cavidad y quedó en evidencia que numerosas raíces habían crecido hacia el interior y permanecían suspendidas entre las estructuras, una situación claramente visible en las fotografías tomadas dentro del recinto. La combinación de tierra acumulada, materiales deteriorados y elementos de distintas características obliga, sin embargo, a evitar una datación apresurada basada únicamente en las imágenes.
Uno de los indicios más llamativos está escrito sobre una pared. Allí puede leerse una advertencia dirigida a un “Sr. locatario” que incluye indicaciones para no arrojar basura y la frase “no deje la carreta”. La inscripción resulta consistente con el uso comercial que tuvo históricamente el predio, pero tampoco alcanza por sí sola para establecer cuándo fue realizada. En consecuencia, el dato más sólido no pasa todavía por asignar una fecha al recinto, sino por su ubicación dentro de un terreno estrechamente vinculado con la actividad de abastecimiento de la ciudad.

El Mercado Norte funcionó allí desde el siglo XIX
La historia del lugar está documentada por registros municipales. El Mercado Norte fue inaugurado el 1º de octubre de 1876 sobre Mitre, entre Tucumán y el actual Pasaje Fabricio Simeoni, entonces denominado Pasaje Zabala. Funcionó como mercado de abasto y concentró puestos de venta y circulación de mercaderías en una Rosario que atravesaba un proceso de fuerte expansión. Los antecedentes municipales describen además el intenso movimiento de carros, vendedores, compradores y productos que llegaban al establecimiento, una dinámica que incluso generó problemas de circulación y obligó a realizar reformas sanitarias y edilicias pocos años después de su apertura.
Una investigación académica publicada en 2024 sobre los antiguos mercados rosarinos señala que la primera construcción contaba con 68 puestos interiores y 12 locales exteriores. El inmueble, sin embargo, no permaneció sin cambios durante toda su historia: en 1927 se convocó a un concurso para proyectar un nuevo mercado sobre el mismo terreno, lo que dio lugar a una etapa arquitectónica diferente. Ese proceso resulta central para interpretar lo encontrado ahora, porque impide asociar automáticamente cualquier resto subterráneo con el edificio original de 1876.

Del mercado a la actual Plaza de la Cooperación
El Mercado Norte continuó funcionando hasta 1979, cuando se dispuso su cierre definitivo luego de más de un siglo de actividad y de sucesivas transformaciones. El edificio fue demolido en 1980 y el terreno pasó posteriormente a convertirse en la Plaza de la Cooperación, consolidando un nuevo uso para uno de los espacios históricos del centro rosarino. Las obras de renovación que se ejecutan actualmente volvieron a intervenir el subsuelo y permitieron que salieran a la luz sectores que habían permanecido ocultos durante décadas.
El hallazgo aporta así una nueva pieza para reconstruir la historia material del predio, pero requiere distinguir entre aquello que está comprobado y lo que todavía necesita una evaluación especializada. Está documentado que allí funcionó el Mercado Norte desde el siglo XIX, que el complejo atravesó reformas y reconstrucciones posteriores y que la edificación fue finalmente demolida a comienzos de la década de 1980. Lo que resta establecer es a qué etapa pertenece la construcción descubierta y qué función cumplía dentro del antiguo complejo, una precisión necesaria antes de atribuirle una antigüedad determinada.


