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Casa Germinar: Rosario habilitó una casa de cuidado para madres y niños

Casa Germinar: Rosario habilitó una casa de cuidado para madres y niños

La Casa Germinar aloja a nueve mujeres con sus hijos en contextos de alta vulnerabilidad. El dispositivo funciona con ingreso voluntario, acompañamiento permanente y equipos interdisciplinarios.

La Municipalidad de Rosario puso en marcha el proyecto Germinar, una casa de acompañamiento y cuidado destinada a mujeres con hijas e hijos que atraviesan situaciones de alta vulnerabilidad y requieren un abordaje que excede los tiempos y las posibilidades de hospitales y centros de salud.

El dispositivo, habilitado este martes 30 de junio a través de la Secretaría de Salud Pública, busca ampliar las estrategias sanitarias para dar respuesta a una demanda que se repite en la red municipal: niñas, niños y madres que necesitan cuidados sostenidos, fortalecimiento de vínculos, acompañamiento en la crianza y reconstrucción de una vida cotidiana en condiciones más estables.

La casa comenzó a funcionar en marzo con cuatro mujeres y luego incorporó a otras cinco, todas con sus hijas e hijos. El espacio es gestionado por la cartera sanitaria local junto a la organización Aldeas Infantiles y cuenta con equipos interdisciplinarios que trabajan durante las 24 horas, los 365 días del año.

El subsecretario de Salud y Territorio, Fernando Vignoni, explicó que la iniciativa parte de reconocer que determinadas problemáticas no encuentran una respuesta adecuada dentro del ámbito hospitalario. “El ámbito hospitalario no es el mejor para el desarrollo de un niño y se trata de adecuar las instituciones a las nuevas necesidades”, señaló.

En esa línea, el funcionario sostuvo que el desafío no fue solamente crear una nueva institucionalidad, sino también alojar situaciones que atraviesan las madres con sus hijas e hijos y reconocerlas como parte de una problemática de salud. “Son problemas de salud subjetivos y del lazo, donde se intenta construir un escenario más parecido al real y que no se puede desencadenar en un hospital”, agregó.

Según los datos aportados por el municipio, sólo en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela el 30% de la capacidad de internación está ocupada por niñas y niños con situaciones socio-sanitarias que, en muchos casos, podrían ser abordadas a través de un dispositivo de estas características.

Esa realidad también se replica en otros efectores y maternidades de la red municipal, donde aparecen escenarios atravesados por violencia, situación de calle, discapacidades, procesos de salud interrumpidos, consumos problemáticos y dificultades subjetivas. La directora de Políticas Territoriales, Silvina García, advirtió sobre la complejidad de esos cuadros y remarcó que muchas veces se combinan entre sí. “Ninguna de estas situaciones son puras”, afirmó.

Uno de los denominadores comunes es la falta de una red de contención familiar o comunitaria. Por eso, la lógica de Germinar no apunta a reemplazar a las madres en el cuidado, sino a acompañarlas en ese proceso y fortalecer sus herramientas.

La directora de Trabajo Social de la Secretaría de Salud Pública, Alejandra Zorzoli, resumió el enfoque del proyecto al señalar que la casa busca “fortalecer y acompañar a cuidar”. Además, explicó que el dispositivo forma parte de una transformación en la manera en que las instituciones sanitarias piensan el cuidado, con eje en la garantía de derechos, especialmente de las infancias.

Germinar funciona como una casa de puertas abiertas y de ingreso voluntario. Cuenta con habitaciones privadas para cada grupo familiar, cocina, lavadero y sala de juegos de uso común. Allí conviven las familias con el acompañamiento de cuidadoras y cuidadores convivenciales, trabajadoras y trabajadores sociales, psicólogas, psicólogos, psicopedagogas y psicopedagogos.

Melina Arrieta, responsable de la filial Rosario de Aldeas Infantiles, explicó que el objetivo es acompañar la construcción de hábitos junto a las madres. “El objetivo es acompañar y construir hábitos con las mamás, pero no suplir”, indicó.

El ingreso al dispositivo se evalúa caso por caso. La solicitud parte de la red de salud y luego es analizada por el equipo técnico. Antes de concretar la incorporación, las mujeres visitan la casa, conocen el espacio y participan de una instancia de diálogo para definir si el dispositivo es adecuado para su situación.

García aclaró que Germinar no es un espacio para niñas y niños solos con medidas excepcionales, ni un refugio para mujeres víctimas de violencia con riesgo de vida. Se trata de una herramienta específica para acompañar procesos familiares que requieren tiempo, cuidados y articulación institucional.

Una vez definido el ingreso, los equipos trabajan en un proyecto personalizado para cada grupo familiar. La intervención no se limita a la vida dentro de la casa, sino que busca restituir espacios escolares, socioeducativos, deportivos, recreativos y culturales.

Para eso, se articula con maternales, jardines, escuelas y otras instituciones destinadas a las infancias. También se promueven trayectos educativos y de formación para las madres, con el objetivo de que puedan finalizar estudios, capacitarse en oficios y fortalecer su autonomía.

Dentro de la casa, la convivencia se organiza a partir de asambleas semanales. Allí se acuerda el uso de los espacios comunes, se resuelven diferencias y se planifican actividades o festejos con las propias mujeres como protagonistas.

Desde el municipio destacaron, además, el valor del encuentro entre pares. Para muchas de las mujeres, compartir la experiencia con otras madres que atraviesan situaciones similares permite construir una red de apoyo que antes no existía. En ese entramado cotidiano, Germinar busca fortalecer a las mujeres y a sus hijos en el presente, pero también acompañarlas en la construcción de un futuro posible fuera de la casa.

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