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Tránsito: Menos líneas amarillas para sumar estacionamiento

Tránsito: Menos líneas amarillas para sumar estacionamiento

El proyecto de la concejala Anahí Schibelbein propone modificar el Artículo 45 del Código de Tránsito. Busca habilitar el estacionamiento en los últimos metros de cuadras sin paradas de colectivos y reducir la restricción en algunas paradas del transporte urbano. La primera etapa priorizaría el Área Central y los centros comerciales a cielo abierto.

El Concejo Municipal de Rosario comenzará a debatir un proyecto que apunta a revisar el uso de los cordones amarillos en la ciudad para sumar espacios de estacionamiento en zonas de alta demanda vehicular. La iniciativa fue presentada por la concejala Anahí Schibelbein y propone modificar el Artículo 45 de la Ordenanza Nº 6.543/1998, que regula el estacionamiento dentro del Código de Tránsito local.

El expediente, identificado como 280834-P-2026, ingresó bajo la carátula “reducción de líneas amarillas de cordones” y fue girado a la comisión de Obras Públicas. La propuesta no plantea eliminar las restricciones de estacionamiento en las esquinas, sino actualizar los criterios de demarcación para recuperar metros de cordón que, según los fundamentos del proyecto, actualmente permanecen inutilizados aun cuando podrían ser aprovechados sin afectar la seguridad vial.

La discusión se mete de lleno en uno de los problemas cotidianos de Rosario: la dificultad para estacionar, especialmente en el Área Central, corredores comerciales, centros comerciales a cielo abierto y sectores con alta concentración de actividades administrativas, sanitarias, educativas y de servicios.

Qué dice hoy la norma

El Código de Tránsito vigente establece distintas prohibiciones para estacionar en la vía pública. Entre ellas, impide hacerlo sobre sendas peatonales o de bicicletas, aceras, rieles y en los diez metros anteriores y posteriores a una parada del transporte de pasajeros.

Ese criterio genera, en la práctica, una restricción de alrededor de 20 metros en esquinas donde hay paradas de colectivos. Además, la normativa contempla reservas de espacio en sectores de inicio y final de cuadra, demarcadas habitualmente con cordón amarillo, destinadas a preservar condiciones de seguridad, visibilidad, ascenso y descenso.

El proyecto de Schibelbein propone intervenir sobre ese esquema con dos cambios concretos.

Por un lado, incorpora un nuevo inciso al Artículo 45 para que, en aquellas esquinas que no cuenten con paradas de transporte público y siempre que no se afecte ni se invada la senda peatonal, los últimos metros de la cuadra, según el sentido de circulación, queden habilitados para el estacionamiento de vehículos particulares.

Por otro lado, modifica el actual criterio aplicado en paradas de colectivos. La propuesta establece que la prohibición de estacionar pase a regir en los cinco metros anteriores y diez metros posteriores a la parada del transporte de pasajeros, siempre que no operen allí más de tres líneas de colectivo. De esta manera, en esos casos, el espacio restringido se reduciría de 20 a 15 metros.

Echesortu como referencia para sumar 22 espacios de estacionamiento

Echesortu como referencia para sumar 22 espacios de estacionamiento

Primera etapa en zonas comerciales

La iniciativa prevé que la aplicación no sea simultánea en toda la ciudad. En una primera etapa, el Departamento Ejecutivo Municipal debería implementar las adecuaciones en las zonas de mayor concentración vehicular, priorizando el Área Central, los centros comerciales a cielo abierto y sus calles de influencia.

Además, el proyecto establece que deberán realizarse las correspondientes tareas de señalización vial en las esquinas alcanzadas por los nuevos criterios. Este punto es clave, porque en materia de estacionamiento las restricciones y habilitaciones deben estar claramente indicadas para que puedan ser aplicadas y fiscalizadas.

El objetivo, según los fundamentos del expediente, es optimizar el uso del espacio público disponible, incrementar la oferta de estacionamiento en sectores de alta demanda y reducir la circulación reiterada de automovilistas que buscan lugar para dejar el vehículo. Esa conducta, sostiene el proyecto, impacta sobre los tiempos de viaje, la congestión del tránsito, el consumo de combustible y las emisiones contaminantes.

El caso testigo de Echesortu

Como ejemplo de aplicación, el material de presentación de la iniciativa incluye un estudio de caso sobre el Paseo Comercial Echesortu. Allí se toma un área de influencia de 40 manzanas y se estima que la adecuación de las líneas amarillas permitiría sumar 22 nuevos boxes de estacionamiento para autos.

El caso sirve para mostrar el alcance concreto de la propuesta: no se trata de construir playas de estacionamiento ni de ampliar calles, sino de revisar la demarcación existente para recuperar espacios de cordón hoy restringidos.

La iniciativa también toma como antecedente la experiencia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde en 2019 se revisaron criterios de demarcación amarilla en ochavas y se incorporaron, según los fundamentos del proyecto, unos 22.000 nuevos espacios de estacionamiento sobre la vía pública sin necesidad de obras de infraestructura.

Más vehículos y comercios con menos ventas

Entre los argumentos centrales, el expediente señala que el parque automotor de Rosario registra un crecimiento sostenido desde 2012 y supera actualmente los 640.000 vehículos entre automóviles y motocicletas, de acuerdo con datos del Instituto Provincial de Estadística y Censos correspondientes a 2024. También advierte que las motocicletas y motonetas superan las 208.000 unidades registradas en la ciudad.

Ese crecimiento, plantea la iniciativa, aumenta la presión sobre la infraestructura vial y genera mayores niveles de congestión en áreas comerciales y de servicios. También deriva en infracciones vinculadas al estacionamiento en lugares prohibidos, paradas de transporte público, sectores reservados u otros espacios no habilitados.

El proyecto suma además un argumento económico. Según un relevamiento del Observatorio Económico de la Federación Gremial del Comercio e Industria de Rosario, siete de cada diez comercios de la ciudad registraron una caída en sus ventas durante abril de 2026, mientras que el 61 por ciento manifestó retrocesos superiores al 10 por ciento interanual.

En ese contexto, la disponibilidad de estacionamiento aparece como uno de los factores vinculados a la accesibilidad de los corredores comerciales tradicionales. Para la autora de la iniciativa, la ampliación de la oferta de boxes, combinada con herramientas ya existentes como el estacionamiento medido, puede contribuir a mejorar la llegada de consumidores, favorecer la rotación vehicular y acompañar la recuperación de la actividad comercial.

Una discusión sobre el uso del cordón

Más allá de la cantidad de lugares que puedan sumarse, el debate abre una discusión más amplia sobre el uso del cordón en Rosario. En ese espacio conviven demandas diferentes: transporte público, autos particulares, motos, taxis, carga y descarga, emergencias, peatones, ciclistas, rampas, comercios y frentistas.

Por eso, el expediente plantea que la adecuación de líneas amarillas debe compatibilizar seguridad vial, ordenamiento urbano, eficiencia en la movilidad y fortalecimiento de la actividad comercial. La discusión que se abre en el Concejo será, entonces, cómo recuperar espacios de estacionamiento sin afectar la visibilidad en esquinas, la operación del transporte público ni la seguridad de peatones y otros usuarios de la vía pública.

La propuesta ya quedó formalmente presentada. Ahora será el Concejo el que deberá analizar si Rosario puede reducir parte de sus cordones amarillos para sumar estacionamiento en zonas comerciales, sin perder de vista que cada metro de calle también forma parte de una disputa más amplia por el espacio público.

Proyecto de Ordenanza

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