El proyecto ingresado al Concejo propone regular la infraestructura de recarga para vehículos eléctricos e híbridos enchufables. La iniciativa apunta a que nuevas construcciones, cocheras, hoteles y grandes superficies comerciales queden preparadas para incorporar cargadores a futuro.
Rosario empezó a discutir una pregunta que todavía parece lejana, pero que empieza a ganar espacio en la agenda urbana: dónde se van a cargar los autos eléctricos. En ese marco, el concejal Fabrizio Fiatti presentó un proyecto de ordenanza para establecer un marco normativo sobre la infraestructura de recarga de vehículos eléctricos e híbridos enchufables en la ciudad.
La iniciativa busca ordenar el despliegue de estaciones de carga en espacios privados de acceso público y en el espacio público municipal. Además, propone modificar el Reglamento de Edificación para que determinadas construcciones nuevas incorporen previsiones técnicas desde la etapa de proyecto.
La diferencia central es que no se exige instalar cargadores operativos de manera inmediata. El proyecto plantea que los edificios y establecimientos alcanzados dejen prevista la infraestructura básica para poder hacerlo más adelante, cuando la demanda lo requiera.
Preparar la ciudad antes de que llegue la demanda
El expediente parte de una premisa concreta: la electromovilidad crece y uno de los principales límites para su expansión ya no pasa solamente por la disponibilidad de vehículos, sino por la falta de puntos de carga adecuados.
Por eso, el proyecto pone el foco en la etapa constructiva. La lógica es que prever canalizaciones, espacios técnicos y capacidad eléctrica durante la obra resulta mucho más económico que adaptar un edificio ya terminado.
En esa línea, Fiatti sostuvo: “Estamos pensando la ciudad de los próximos años. Así como hoy nadie imagina un edificio sin infraestructura para telecomunicaciones, en poco tiempo va a ser normal que los espacios de estacionamiento estén preparados para la carga de vehículos eléctricos”.
El concejal también remarcó: “Lo que buscamos es evitar que dentro de cinco o diez años haya que romper edificios nuevos para hacer adaptaciones que hoy se pueden prever desde el proyecto original. Preparar la infraestructura desde el inicio es más eficiente y mucho más económico”.

Qué edificios quedarían alcanzados
La propuesta incorpora al Reglamento de Edificación una nueva sección denominada “Instalaciones para la recarga de vehículos eléctricos”, con condiciones mínimas de infraestructura eléctrica para futuras instalaciones.
Las exigencias serían obligatorias para edificios de vivienda colectiva que deban construir cocheras, torres, hoteles y apart hoteles con obligación de cocheras, supermercados e hipermercados, cocheras y playas de estacionamiento comerciales mensualizadas, emprendimientos de usos mixtos con estacionamiento y otras tipologías que pueda definir la autoridad de aplicación.
Entre las previsiones mínimas, las nuevas construcciones deberán contemplar canalizaciones técnicas exclusivas, espacios para tableros eléctricos complementarios, sistemas de protección, reserva de capacidad eléctrica, espacios de estacionamiento aptos para futuros puntos de carga, ventilación, seguridad eléctrica, accesibilidad y medición individual o sectorizada del consumo.
Esas previsiones deberán figurar en los planos de obra, con ubicación y características técnicas. Su cumplimiento será requisito para obtener el Final de Obra.
Cargadores en la vía pública
El proyecto también regula el emplazamiento de estaciones de carga en el espacio público. En ese punto, establece que los cargadores no podrán ubicarse sobre la calzada, aunque el vehículo que reciba la carga esté estacionado en ella.
Las estaciones sólo podrán habilitarse en sectores donde el estacionamiento esté permitido durante las 24 horas. Además, se fija un máximo inicial de dos puntos de carga por cuadra, aunque la autoridad de aplicación podría autorizar una cantidad mayor según las características del lugar.
La localización deberá respetar condiciones de accesibilidad peatonal, distancias mínimas respecto del arbolado público, rampas, bocas de tormenta, mobiliario urbano y demás recaudos vinculados al uso de veredas. Las empresas prestadoras tampoco podrán restringir ni condicionar el acceso de los usuarios al servicio.
Los costos de instalación, mantenimiento y eventual remoción de estaciones de carga en el espacio público estarán a cargo exclusivo del prestador. En caso de retiro o cese de la actividad, deberá restituir el lugar a su estado original.

El proyecto apunta a facilitar la carga en espacios privados.
Inversión privada y espacios de acceso público
La iniciativa plantea que el despliegue de infraestructura se realice preferentemente mediante inversión privada. Esto podría darse a través de puntos de carga en espacios privados de acceso público o mediante permisos y concesiones de uso en el espacio público.
Dentro de los espacios privados de acceso público, el proyecto incluye estacionamientos, garajes comerciales, supermercados, centros comerciales y otros lugares de titularidad privada donde el público pueda acceder al servicio de carga eléctrica.
En todos los casos, las estaciones deberán adecuarse a estándares de interoperabilidad reconocidos nacional e internacionalmente, contar con señalización específica y prever protección física frente a condiciones de intemperie o riesgo de vandalismo.
Una agenda que empieza a crecer en el Concejo
La iniciativa toma como antecedente la Ordenanza Nº 10.509, sancionada en 2023, que ya reguló los puestos de recarga para vehículos eléctricos en estaciones de servicio.
Pero el debate ahora busca avanzar sobre una escala más amplia. Ya no se trata sólo de habilitar cargadores en estaciones existentes, sino de definir cómo se preparan edificios, cocheras, comercios, hoteles y espacios públicos para una demanda que todavía es incipiente, pero que podría crecer en los próximos años.
El tema también aparece en la agenda de otros bloques. Según el parte legislativo, la concejala Samanta Arias, de La Libertad Avanza, presentó otra iniciativa con un enfoque más integral sobre electromovilidad, que incluye un mapa de puntos de carga, regulación de dispositivos de movilidad personal, incentivos fiscales y unificación de normas vigentes.
En ese contexto, el proyecto de Fiatti propone una respuesta desde la planificación urbana y constructiva: que Rosario empiece a ordenar la infraestructura antes de que el crecimiento de los autos eléctricos convierta la falta de cargadores en un nuevo problema urbano.
Proyecto presentado

