La concejala Anahí Schibelbein presentó un proyecto para habilitar vehículos eléctricos y tecnologías de energías alternativas dentro del sistema de taxis. La iniciativa busca modernizar la flota, reducir costos operativos, impulsar la movilidad sustentable y acompañar los cambios que atraviesa el transporte urbano.
La incorporación de taxis eléctricos comenzó a instalarse formalmente en la agenda pública. La concejala Anahí Schibelbein presentó una iniciativa en el Concejo Municipal que propone actualizar la regulación vigente para permitir la habilitación de unidades impulsadas mediante energías alternativas dentro del servicio.
El expediente Nº 280156-P-2026 ingresará este 21 de mayo a la comisión de Servicios Públicos Concedidos y plantea una modificación puntual sobre la Ordenanza Nº 2.649, que regula el funcionamiento y control del sistema de taxis.
El cambio apunta específicamente al inciso b del artículo 28, incorporando la posibilidad de habilitar vehículos eléctricos y tecnologías alternativas bajo requisitos técnicos que posteriormente deberá establecer la autoridad de aplicación.
Más allá del aspecto normativo, la propuesta abre un debate más amplio sobre movilidad sustentable, renovación de una flota que perdió capacidad de actualización en los últimos años, reducción de costos operativos y nuevas herramientas para fortalecer una actividad golpeada por la crisis económica y los cambios que atravesó el transporte urbano.
Actualmente la reglamentación establece requisitos vinculados a cilindrada mínima, dimensiones del vehículo, espacio interior, capacidad de baúl y características estructurales para las unidades habilitadas.
El cambio busca incorporar una nueva posibilidad: que vehículos eléctricos y aquellos impulsados mediante energías alternativas puedan ser habilitados para prestar servicio, siempre que cumplan los requerimientos técnicos específicos que posteriormente establezca la autoridad de aplicación.
La iniciativa no obliga a reemplazar la flota actual ni crea una nueva categoría dentro del sistema.
Lo que busca es actualizar una regulación diseñada para motores tradicionales a una realidad tecnológica que hoy avanza sobre distintos modelos de movilidad urbana.
La crisis del sector y una flota que dejó de renovarse
Dentro de los fundamentos aparece también una radiografía del momento que atraviesa la actividad. Según datos incorporados al expediente, hasta 2015 la antigüedad promedio de la flota rosarina rondaba los cinco años. Sin embargo, desde 2020 la renovación comenzó a frenarse.
El proyecto atribuye ese escenario a la combinación entre crisis económica y el impacto que generaron las plataformas digitales de viajes sobre la actividad tradicional.
“Gran parte de la flota no ha podido renovarse desde entonces”, señala el texto presentado ante el Concejo.
La iniciativa además incorpora una mirada sobre el empleo dentro del sistema de movilidad.
“Hablar de movilidad sustentable también es defender el trabajo registrado frente a la precarización”, sostiene uno de los fundamentos.
En ese esquema, el taxi aparece definido como un servicio estratégico que conecta barrios, hospitales, terminales y zonas donde otras alternativas de transporte no siempre llegan de manera directa.
Cuánto podría ahorrar un taxista
Más allá del impacto ambiental, uno de los argumentos más fuertes detrás del proyecto aparece en los números.
Desde la Cámara de Titulares de Licencias de Taxis de Rosario (Catiltar) sostienen que la incorporación de vehículos eléctricos podría generar un ahorro operativo de entre 12 y 13 millones de pesos anuales por unidad. La diferencia aparece principalmente en combustible y mantenimiento.
Los vehículos eléctricos requieren menos intervenciones mecánicas, eliminan cambios de aceite y reducen componentes sujetos a desgaste habitual. Los estudios que comenzaron a realizarse dentro del sector también muestran diferencias importantes en consumo.
Actualmente un taxi impulsado a GNC puede demandar entre 13.000 y 14.000 pesos para recorrer unos 140 o 150 kilómetros.
Algunas unidades eléctricas analizadas permitirían alcanzar autonomías cercanas a los 385 kilómetros con costos de carga estimados entre 10.000 y 12.000 pesos.

La experiencia de quien ya trabaja con un taxi eléctrico
Mientras Rosario debate la incorporación de nuevas tecnologías al servicio, en otras ciudades ya comenzaron a aparecer experiencias concretas.
Es el caso de Gerardo Trillini, un taxista de la Ciudad de Buenos Aires que incorporó un vehículo eléctrico BYD Yuan Pro y aseguró que el cambio modificó por completo sus costos de funcionamiento. Según relató en una entrevista, antes destinaba alrededor de 15.000 pesos diarios a combustible y actualmente el gasto eléctrico ronda los 20.000 pesos semanales.
“Llego a mi casa, lo enchufo como un celular y al otro día ya está cargado”, contó el chofer al describir la experiencia cotidiana de uso. También señaló que el incremento mensual en su factura eléctrica ronda los 80.000 pesos.
El conductor trabaja desde hace dos meses con una unidad eléctrica y afirmó que la experiencia “superó todas las expectativas”, especialmente por la reducción de gastos vinculados al combustible y el mantenimiento.
Qué modelos comenzaron a analizarse
Entre los vehículos observados aparecen modelos eléctricos de la firma china BYD Yuan Pro, comercializados en Rosario a través de Neostar.
Las unidades incluso fueron exhibidas ante áreas técnicas vinculadas al transporte para evaluar prestaciones, dimensiones y compatibilidad con las exigencias regulatorias vigentes.
Uno de los desafíos principales aparece en el costo inicial. Los análisis que comenzaron a circular dentro del sector ubican algunas unidades eléctricas cero kilómetro evaluadas para una eventual incorporación entre 35 y 40 millones de pesos, dependiendo de versiones y configuraciones.
Por ese motivo comenzaron gestiones vinculadas a herramientas de financiamiento. Referentes del sector avanzan en conversaciones con entidades financieras y alternativas crediticias que permitan facilitar el acceso a nuevas unidades.
Beneficios fiscales y movilidad eléctrica
El proyecto además toma como marco la Ley Provincial Nº 13.781, sancionada en 2018, que creó el Plan Provincial de Impulso a la Movilidad Eléctrica.
La normativa busca fomentar la industrialización y utilización de vehículos eléctricos y tecnologías alternativas para movilidad particular, transporte público, carga y otros servicios.
Entre los incentivos previstos aparece un beneficio económico importante. La ley establece que vehículos eléctricos, híbridos y alternativos fabricados en Santa Fe o que cumplan determinados requisitos de integración local pueden acceder a exenciones del pago de patente por un plazo de hasta diez años.
Un cambio que también apunta al ambiente
La propuesta también se vincula con el Plan Local de Acción Climática Rosario 2030. Entre sus objetivos aparecen medidas para reducir emisiones contaminantes, ampliar el acceso a energías limpias y promover tecnologías más eficientes.
El expediente menciona además sistemas de etiquetado energético para el parque automotor y la proyección futura de corredores eléctricos urbanos con infraestructura de carga.
Pero el proyecto va más allá de la cuestión ambiental. Los fundamentos plantean una mirada más amplia sobre el futuro de la movilidad urbana: colectivos más eficientes, taxis modernos, ciclovías conectadas y planificación urbana integrada.
“La movilidad sustentable no es una tendencia, es una necesidad ambiental, económica y social”, sostiene el texto. Ahora la iniciativa comenzará su recorrido legislativo.
Si logra avanzar, podría abrir la puerta a una transformación que ya comenzó a desarrollarse en distintas ciudades y que busca combinar tecnología, reducción de costos y nuevas respuestas frente a los desafíos actuales del transporte urbano.
Proyecto presentado

