La Provincia, a través de Aguas Santafesinas, lanzó el llamado para ejecutar el tramo final del conducto pluvio cloacal en la zona sur de Rosario. La obra tiene un plazo de 18 meses y forma parte de un proceso más amplio vinculado al saneamiento de los efluentes que llegan al río.
El Gobierno de Santa Fe, a través de Aguas Santafesinas S.A. (ASSA), lanzó la Licitación Pública Nacional N° 1695 para la “Rehabilitación Emisario Sur – 2da. etapa – ciudad de Rosario”, una obra de infraestructura sanitaria clave en uno de los puntos más sensibles de la agenda ambiental de la ciudad: el vuelco de efluentes cloacales al Río Paraná.
La intervención cuenta con un presupuesto oficial de $19.157.432.392,34, IVA incluido, y un plazo total de ejecución previsto en 18 meses. Según la documentación licitatoria, la apertura de ofertas se realizará el lunes 20 de julio de 2026, a las 11, en la sede de Aguas Santafesinas ubicada en Salta 1451, en Rosario. Hasta ese mismo día y horario podrán presentarse las propuestas de las empresas interesadas.
La licitación representa un avance concreto en una problemática que Rosario arrastra desde hace décadas y que en los últimos meses volvió a instalarse con fuerza en la agenda pública, judicial y ambiental. Como informó este medio en notas anteriores, la ciudad continúa descargando al Paraná grandes volúmenes de líquidos cloacales sin contar todavía con una planta depuradora integral que permita tratar esos efluentes antes de su vuelco final.

Solución propuesta.
Qué obra se licita
El objeto de la licitación es la contratación de la ejecución de un nuevo conducto pluvio cloacal del Emisario Sur, que descarga al Río Paraná. La segunda etapa incluye el proyecto ejecutivo y la construcción del tramo final del conducto, en una zona ubicada entre la colectora Este de la Autopista de Circunvalación 25 de Mayo y el río, entre las prolongaciones hacia el este de Avenida Uriburu y calle Juan María Gutiérrez.
El pliego precisa que la traza prevista del conducto corre entre el derrumbe del antiguo conducto y la zona de vías del ferrocarril, sobre un suelo de relleno generado por el crecimiento urbano de Rosario, lindante con el Paraná y bajo jurisdicción del Ente Administrador Puerto Rosario (ENAPRO).
En términos técnicos, la memoria de cálculo describe la estructura como un conducto cerrado tipo alcantarilla cajón de hormigón armado colado in situ, configurado en dos módulos. Cada módulo tendrá una sección transversal interior libre de 5 metros de ancho por 3,50 metros de altura útil, diseñada para la conducción de líquidos pluvio cloacales en condiciones de exigencia hidráulica y ambiental.

Una etapa dentro de un problema mayor
El plan general mencionado por la Provincia contempla la ejecución de un nuevo conducto pluvio cloacal y una planta depuradora a construirse por etapas. Sin embargo, la licitación actualmente lanzada corresponde específicamente a la segunda etapa del Emisario Sur y se concentra en el tramo final del conducto.
Ese punto es central para dimensionar la noticia: la obra no equivale todavía a la construcción de la planta depuradora integral, pero sí constituye una intervención necesaria dentro del esquema de saneamiento que Rosario tiene pendiente. En otras palabras, se trata de infraestructura básica para ordenar y rehabilitar una parte crítica del sistema, en un sector donde el deterioro del conducto existente y la descarga hacia el Paraná vienen siendo objeto de preocupación técnica, ambiental y política.
El llamado aparece además en un contexto de fuerte presión institucional. La problemática de los efluentes cloacales en el Paraná llegó a la Justicia Federal, donde se ordenó avanzar con obras y controles vinculados al tratamiento adecuado de los vertidos. A la vez, en el Concejo Municipal se impulsaron pedidos de informes sobre el estado del Emisario Sur y del Emisario 9, dos estructuras centrales del sistema de descarga hacia el río.

Permisos, areneras y operación en zona portuaria
Por la complejidad del lugar donde se ejecutará la obra, el pliego establece que la contratista deberá gestionar todos los permisos necesarios ante los organismos con jurisdicción en la zona. Entre ellos se mencionan Vías Navegables, Prefectura Naval Argentina, ENAPRO, Administración General de Puertos, Ferrocarril, áreas de Medio Ambiente y la Municipalidad de Rosario.
También se exige contemplar la operatoria de las areneras ubicadas en el sector, para evitar afectar su funcionamiento durante los trabajos. En ese marco, la empresa adjudicataria deberá ejecutar caminos provisorios con calidad suficiente para permitir el paso seguro de camiones de hasta 45 toneladas. Una vez finalizada la obra, deberá restituir el camino existente a su estado original, asegurando tanto el tránsito pesado como el escurrimiento del agua de lluvia.
El sistema de contratación previsto es por ajuste alzado, lo que implica una contratación por precio global para la ejecución de los trabajos definidos en la documentación licitatoria.

El Paraná como deuda ambiental de Rosario
La obra se inscribe en una discusión mucho más profunda que excede la reparación de un conducto. Rosario construyó gran parte de su identidad urbana, recreativa y productiva alrededor del Paraná, pero todavía mantiene pendiente una solución estructural para el tratamiento de una parte relevante de sus líquidos cloacales antes de que lleguen al río.
En 2023, ASSA había presentado ante Nación un proyecto de planta depuradora destinado a reducir el impacto ambiental de los efluentes descargados desde el sur de la ciudad. Ese plan quedó atravesado por los cambios en el esquema nacional de financiamiento de obras de saneamiento y por la posterior reestructuración de organismos públicos, lo que dejó sin definiciones visibles una infraestructura considerada estratégica para Rosario.
Por eso, la licitación del Emisario Sur marca un movimiento relevante: transforma una discusión que hasta ahora venía dominada por reclamos, antecedentes judiciales y pedidos de informes en un llamado formal a obra pública, con presupuesto, fecha de apertura de ofertas y plazo de ejecución.
El interrogante, sin embargo, seguirá abierto hasta que el proceso avance de manera efectiva y quede claro cómo se articulará esta etapa con la construcción de la planta depuradora y con el tratamiento integral de los efluentes. Mientras tanto, el lanzamiento de la licitación constituye una señal concreta en una agenda ambiental que ya no puede quedar fuera de las prioridades de Rosario y de la Provincia.
En una ciudad que mira al río como emblema, paisaje y recurso vital, el saneamiento del Paraná dejó de ser una promesa técnica para convertirse en una deuda pública cada vez más difícil de postergar.

