El exnadador olímpico Federico Grabich consideró que la puesta en funcionamiento del Invencible Centro Acuático Provincial puede modificar las condiciones de desarrollo de la natación en Rosario y la región. La nueva infraestructura será escenario de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, pero para el deportista su verdadero valor comenzará a medirse una vez finalizada la competencia internacional.
Tras recorrer las instalaciones ubicadas en el predio del ex Batallón 121, Grabich destacó especialmente el nivel del complejo y las posibilidades que ofrecerá para el entrenamiento. “El Centro Acuático es de lo mejor que hay a nivel mundial”, afirmó, y agregó que siente orgullo de que la provincia cuente con un natatorio de última generación.
Durante los Suramericanos, el escenario recibirá las competencias de natación, clavados, natación artística y polo acuático. Sin embargo, el exnadador puso el foco en el uso permanente que deberá tener la infraestructura una vez concluido el certamen.
“Para Rosario representa mucho. Incluso, será un antes y un después en nuestro deporte. Esta pileta, luego de los Juegos, deberá estar colmada de deportistas porque es para todos los santafesinos. Es un lujo y un privilegio tener este natatorio”, sostuvo.
Un cambio en las condiciones de entrenamiento
La valoración de Grabich parte también de su propia experiencia como deportista de alto rendimiento. El casildense representó a la Argentina en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y Río de Janeiro 2016 y recordó las dificultades que atravesaba para encontrar instalaciones adecuadas durante sus años de formación.
“En mi época iba boyando de un lado a otro para poder entrenar. Trataba de encontrar alguna pileta en condiciones cuando salía de Casilda. Por suerte, me tocó conocer muchas piscinas en Rosario y en la zona, pero era difícil entrenar porque no teníamos un espejo de agua fijo”, relató.
La nueva realidad, según planteó, permitirá que las próximas generaciones dispongan de un lugar estable y preparado para el alto rendimiento, sin la necesidad de trasladarse permanentemente en busca de condiciones apropiadas.
“Ahora los competidores podrán hacerlo sabiendo que tienen un espacio definido y de última generación”, señaló. Para Grabich, ese punto puede resultar determinante para consolidar procesos de formación y acompañar la evolución de nuevos nadadores.

Una infraestructura pensada más allá de los Juegos
El exolímpico remarcó que el principal legado de un acontecimiento deportivo de esta magnitud no debería limitarse a la organización de las competencias. En ese sentido, consideró fundamental que las instalaciones continúen vinculadas al deporte competitivo y formativo después de los Suramericanos.
“El legado más grande que dejan los Juegos es la infraestructura”, afirmó. También sostuvo que contar con una pileta de nivel olímpico en Rosario representa una oportunidad poco habitual dentro del panorama nacional.
Grabich señaló que en Argentina existen pocos escenarios de características similares y mencionó como referencias al Parque Roca, el Cenard y el complejo de Mar del Plata. Desde esa perspectiva, entiende que el nuevo Centro Acuático puede convertirse en una referencia para deportistas de Santa Fe y provincias vecinas.
“Esto tiene que ser para el desarrollo definitivo del nadador”, resumió.
La proyección no se limita a quienes ya compiten actualmente. Grabich señaló que buena parte del impacto de las obras realizadas para Santa Fe 2026 podrá observarse en atletas que todavía están transitando sus primeros años dentro del deporte.
En ese sentido, mencionó también al Velódromo de Rafaela y a la infraestructura de atletismo de Santa Fe capital como parte de un conjunto de escenarios destinados a permanecer disponibles para las futuras generaciones.
“Muchas de ellas aún ni siquiera empezaron a entrenar en el alto rendimiento porque hoy tienen 9 o 10 años y no saben que ya tendrán la mejor infraestructura a su disposición”, sostuvo.

Condiciones para el alto rendimiento
Otro aspecto valorado por Grabich es que el Centro Acuático sea cubierto. Desde su experiencia competitiva, explicó que la estabilidad de las condiciones ambientales también incide en la preparación y el rendimiento de los atletas.
“Una pileta descubierta puede ser más linda para el evento, pero no para el competidor, porque te afecta el sol, el clima, el viento. En cambio, con esta infraestructura se puede tener un clima y una temperatura regular”, explicó.
Después de competir durante años en piscinas de distintos lugares del mundo, el exnadador sostuvo que encontrar ahora ese nivel de infraestructura en Rosario le genera una sensación particular. Incluso reconoció que el nuevo complejo volvió a despertar su interés por regresar al entrenamiento luego de tres años alejado de la práctica regular.
“Cuando vi la infraestructura y la pileta en sí me picó el bichito de volver al agua”, confesó. La cercanía también aparece como un incentivo: “Ahora tengo este natatorio a solo quince minutos de casa, entonces es como que tengo la excusa que necesitaba para volver al agua”.
Para Grabich, el desafío comenzará cuando termine la competencia internacional y las instalaciones pasen definitivamente a formar parte de la actividad deportiva cotidiana de Rosario y la provincia. Allí estará, a su criterio, la verdadera medida del legado que dejarán los Juegos.
“Tener esta infraestructura es como un sueño hecho realidad para nuestro deporte. El país vendrá a competir acá, pero todas las obras que se hicieron serán el legado que todo deportista espera con un evento de esta magnitud”, afirmó.
Y sintetizó el objetivo que, a su entender, deberá marcar la etapa posterior a Santa Fe 2026: “Después de los Juegos, esta pileta tiene que estar colmada de deportistas”.

