El proyecto impulsado por Federico Lifschitz y Alicia Pino busca crear “Estaciones de Refugios Modulares Urbanas” para trabajadores de reparto por aplicaciones. La prueba piloto contempla cuatro zonas estratégicas: Pichincha, Centro, Puerto Norte y avenida Pellegrini.
El crecimiento del trabajo de reparto a través de plataformas digitales como PedidosYa, Rappi o Mercado Libre volvió a poner en debate el uso del espacio público en Rosario. En la ciudad, se estima que unas 9 mil personas realizan tareas de delivery en motocicletas y bicicletas, muchas veces sin lugares adecuados para descansar, resguardarse del clima o acceder a servicios básicos durante la jornada laboral.
En ese contexto, el concejal Federico Lifschitz, junto a la concejala Alicia Pino, presentó en el Concejo Municipal un proyecto de ordenanza para crear las denominadas “Estaciones de Refugios Modulares Urbanas”, una infraestructura pensada para ordenar la actividad en puntos estratégicos de la ciudad y mejorar las condiciones de trabajo de quienes realizan repartos mediante plataformas digitales.
La iniciativa, ingresada al Concejo bajo el expediente 280719-P-2026, plantea que estos espacios funcionen como módulos urbanos destinados al descanso, la protección, la carga de dispositivos, el estacionamiento de bicicletas y la prestación de servicios básicos. El proyecto fue girado a la Comisión de Planeamiento y Urbanismo, con intervención también de Gobierno y Presupuesto y Hacienda.

Refugios para ordenar una actividad que creció en la ciudad
El proyecto parte de un diagnóstico concreto: el reparto por aplicaciones se consolidó como una actividad relevante dentro de la dinámica económica y urbana de Rosario, pero su crecimiento no fue acompañado por una infraestructura específica en el espacio público.
Actualmente, los trabajadores suelen concentrarse en veredas, plazas, corredores gastronómicos, zonas comerciales o sectores de espera informales, especialmente en horarios de alta demanda. Para los autores de la iniciativa, esta situación exige una respuesta de planificación urbana que permita mejorar las condiciones de espera y, al mismo tiempo, ordenar la convivencia entre repartidores, peatones, ciclistas, motociclistas y automovilistas.
“Queremos que los trabajadores que realizan tareas de reparto mediante plataformas digitales cuenten con infraestructura adecuada en el espacio público y ordenar su uso en puntos estratégicos de la ciudad, brindando resguardo, descanso, seguridad y servicios esenciales”, sostuvo Lifschitz al fundamentar la propuesta.

Qué servicios tendrán las estaciones modulares
De acuerdo con el texto del proyecto, las estaciones deberán integrarse al entorno urbano existente con criterios de sustentabilidad ambiental, eficiencia energética, accesibilidad universal, seguridad vial y bajo impacto ambiental.
Cada módulo deberá contar, como mínimo, con estaciones de carga eléctrica alimentadas con energía solar, puertos USB para dispositivos móviles, espacios de apoyo y estacionamiento para bicicletas, infladores de neumáticos, herramientas básicas para mantenimiento, asientos de descanso, estructura cubierta y cerramientos parciales.
Además, el proyecto incorpora otros servicios: wifi, sanitarios, iluminación LED, cámaras de videovigilancia, puestos de hidratación, cestos diferenciados para residuos, señalización y elementos de seguridad vial.
La memoria descriptiva que acompaña la iniciativa plantea un diseño modular, desmontable y adaptable a distintos sectores urbanos. La propuesta incluye un volumen cerrado para sanitarios y espacios técnicos, un sector semicubierto para permanencia y descanso, y un área específica para bicicletas, mantenimiento básico e hidratación.

Dónde estarían ubicadas
La ordenanza propone implementar una prueba piloto en cuatro puntos estratégicos de Rosario, seleccionados por la alta concentración de actividad de reparto, la presencia de corredores gastronómicos y comerciales, la movilidad urbana y la necesidad de ordenar el espacio público.
Las zonas sugeridas son Pichincha, Centro, Puerto Norte y avenida Pellegrini.
El proyecto aclara que la ubicación definitiva deberá ser definida por la autoridad de aplicación, que en este caso serían la Secretaría de Gobierno y la Secretaría de Obras Públicas y Planeamiento, o las áreas que en el futuro las reemplacen.
La iniciativa también habilita que las estaciones puedan instalarse cerca de corredores gastronómicos y comerciales, centros de transporte, zonas de alta demanda logística, parques, plazas y otros espacios que el municipio considere adecuados según criterios de circulación, conectividad, seguridad y convivencia urbana.

Energía solar, vegetación y bajo impacto ambiental
Uno de los puntos centrales de la propuesta es su enfoque sustentable. La cubierta de las estaciones estaría equipada con paneles fotovoltaicos destinados a abastecer parte de la demanda energética del módulo, incluyendo iluminación, carga de dispositivos y equipamiento básico.
El diseño también contempla la incorporación de vegetación nativa y especies de bajo mantenimiento, con el objetivo de mejorar las condiciones ambientales, aportar confort a los usuarios e integrar la infraestructura al paisaje urbano.
Según la memoria descriptiva, estas estaciones buscan responder a las nuevas dinámicas de movilidad y logística de última milla, pero sin generar una ocupación desordenada del espacio público. Por eso, el proyecto remarca que los módulos deberán evitar obstrucciones peatonales y garantizar condiciones adecuadas de circulación.
Financiamiento con plataformas y empresas del sector
El financiamiento para la instalación y mantenimiento de las estaciones se realizaría mediante convenios de patrocinio con plataformas digitales de reparto y empresas vinculadas a la actividad, dentro de esquemas de responsabilidad social empresarial y participación público-privada.
La iniciativa también faculta al Ejecutivo municipal a suscribir convenios con empresas privadas y otros actores del sector, con la posibilidad de incorporar publicidad o identificación institucional en los módulos, siempre de acuerdo con la normativa vigente.
De aprobarse, el Departamento Ejecutivo deberá reglamentar la ordenanza y avanzar en la implementación de la prueba piloto.
La propuesta abre un debate sobre cómo adaptar la ciudad a nuevas formas de trabajo urbano que ya forman parte de la vida cotidiana de Rosario. En ese sentido, las estaciones modulares aparecen como una respuesta posible para combinar mejores condiciones para los repartidores, ordenamiento del espacio público, seguridad vial y participación de las empresas que forman parte del negocio del delivery.
Proyecto presentado

