Colombia insistirá en la cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) -convocada para tratar el conflicto entre los dos países andinos- en que se investigue la denuncia que hizo ante la Organización de Estados Americanos (OEA) de que Venezuela da cobijo a 1.500 guerrilleros izquierdistas .
Esas acusaciones la semana pasada despertaron la ira del presidente venezolano, Hugo Chávez, que rompió las relaciones diplomáticas con su vecino poniendo en alerta a sus fuerzas armadas, en la peor crisis entre los países en dos décadas.
Antes de que se sentaran muy cerca uno del otro en la cumbre extraordinaria en Quito, los cancilleres de Colombia,
Jaime Bermúdez, y de Venezuela, Nicolás Maduro, se reunieron por separado con su colega ecuatoriano para plantear posturas.
"Esperamos llegar a resoluciones que nos permitan avanzar en el tratamiento de este problema", dijo al inicio de la cumbre de la Unasur el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño. A pesar de los esfuerzos de los cancilleres sudamericanos, Colombia no cree que la reunión dé frutos ni que su pedido de corroborar sus denuncias tenga eco en el organismo, porque varios de sus integrantes simpatizan con el socialista Chávez.
"Realmente no tengo mayor expectativa", dijo el colombiano Bermúdez a la radio Caracol porque un par de Gobiernos de la región mandaron a funcionarios de segundo nivel e incluso el secretario general de la Unasur, el ex presidente argentino Néstor Kirchner, no asistió a la cita. Analistas tampoco eran muy optimistas y la mayoría creía que los vecinos andinos se irán con las manos vacías. Sin embargo, no esperaban que las cosas empeoren ni se llegue a un choque armado entre el país petrolero y la nación cafetalera.
"Nosotros venimos como siempre con la mayor voluntad de unión", dijo Maduro al llegar a Quito. "Venimos a exponer, a denunciar las agresiones del Gobierno saliente de Colombia y a proponer ideas para que se pueda retomar el camino de la paz", agregó. |